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El Oro, una estampa del México minero en nuestros días

  • Escrito por Arturo Monroy Hildegarde
  • Publicado en Reportaje


El Oro, Mex..- Testigo de un glorioso pasado minero, el pueblo mágico de El Oro ofrece desde majestuosos atractivos naturales como bosques, presas y un santuario de la Mariposa Monarca, hasta un paso por la historia de los ferrocarriles y las minas que dieron a México las bases de su desarrollo económico.

Además, sus elementos arquitectónicos como el Teatro Juárez o el Palacio Municipal, se conjugan con estos escenarios naturales y forman una atmósfera donde se unen pasado y presente.

El Oro -localizado en el norte del Estado de México y colindante con Michoacán, se ubica a hora y media de la capital Toluca, y ‪a dos horas y media de la Ciudad de México- representa hoy en día, la historia de la bonanza que produjo la explotación minera en México.

También conocido como Real del Oro, este pueblo fue fundado en el siglo XVIII, pues creció gracias al desarrollo de minas como La Esperanza o La Providencia, que atrajeron a personas de todo el mundo, en particular las compañías inglesas.

Por ello, sus construcciones como el Teatro Juárez o el Palacio Municipal, reflejan los estilos europeos de la época como el art nouveau y el neoclásico.

A su vez, el museo de sitio, ubicado en una casa de la época del porfiriato, ofrece un paso por la historia de la minería en la zona, a través de minerales, maquinaria, fotografías, planos y otros documentos de finales del siglo XVIII.

Otro de los atractivos turísticos de El Oro es su estación de trenes, inaugurada en 1889, además de un pintoresco restaurante que fue montado dentro de uno de los vagones que prestaban servicio en el ferrocarril.

También está el Tiro Norte, una estructura que todavía guarda su estado original y que sostenía las poleas por las que descendían los mineros y subían el oro y la plata, relata una de las guías de turistas que amablemente cuenta a los visitantes la historia de este pueblo minero.

"Tiene una profundidad de 493 metros, es la única de madera que se conserva en el país y en 2011 se le dio mantenimiento para frenar su deterioro", señala.

Al subir a la cima, un telescopio permite observar una imagen más detallada de esta zona, mientras que abajo, un piso de cristal muestra la profundidad de la mina.

Para quienes practican deportes extremos, El Oro ofrece rappel de 40 metros, dos tirolesas de más de cien metros de longitud y 70 de altura, además de senderismo, pues los alrededores de este pueblo mágico están cubiertos por frondosos bosques de pino y cedro.

Estos bosques resguardan también las Presas Brockman y Victoria, que ofrecen los mejores atardeceres a la vista, mientras que en San José del Rincón está uno de los santuarios de la Mariposa Monarca, que se pintan de naranja y negro, de noviembre a marzo.

Los 35 mil habitantes de este municipio se dedican a a agricultura, el comercio y la artesanía, en la que destacan los productos elaborados con lana, la pailería, el trabajo en latón y pirograbado en piel, que se ofrecen a los turistas en el Mercado de Artesanías.

El Oro también invita la bebida tradicional conocida como “chiva”, de color verde y elaborada artesanalmente con anís y una mezcla de hierbas, que de acuerdo con los locatarios ubicados frente al teatro, sirve para curarse de espanto.

Así, El Oro, recuerdo de un pueblo que fincó su progreso colonial en la minería y que hasta el día de hoy deleita los sentidos con hermosos paisajes llenos de historia y misterio.

INFOMX/NTX/AMH/EVG/TURISMO16
Modificado por última vez enViernes, 14 Junio 2019 15:17

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  • Mexicanos se preparan para “ahora sí” cumplir las promesas de Año Nuevo

    Por Mariángel Calderón

    México, 31 Dic .- El último día del año, desde muy temprano, se escucha en las calles el paso de la escoba por las aceras, hacia afuera para barrer las malas vibras, decían las abuelas, quienes desde las primeras horas de la mañana tenían en remojo los romeritos, que a regañadientes previamente habían limpiado los niños de la casa.

    En una buena parte de las casas mexicanas, el trajín es constante, es el día para hacer la limpieza que no se hizo en todo el año, mover cada uno de los muebles y barrer, barrer bien y hacia afuera, desde el fondo de la casa hasta la puerta,con canela para que se endulcen los pasos de quienes viven ahí.

    Mientras los hervores para la cena emanan de las grandes cacerolas y las uvas reposan en soluciones de yodo para desinfectarlas, muchas personas pasan la escoba y mueven ruidosamente cada silla y cada mesa para espantar los malos espíritus que se quedaron atrapados, luego viene la treapeada, con amoniaco o vinagre blanco, no sólo para desinfectar a fondo, sino para evitar que se cuelen de nueva cuenta los espíritus chocarreros.

    La fiesta comienza desde temprano y las tías comienzan a llegar cargadas de cacerolas y constantes “y para cuando te casas” acompañado de un calzón rojo para que “a ver si ahora sí sales”, la repartición de ropa interior es indiscriminada, amarillos para el dinero, rojos para el amor, aunque hay quienes ya decidieron que no se pondrán nada para esperar a que la vida los llene de sorpresas.

    La familia de la señora María del Carmen vende ropa interior en las intrincadas calles del centro histórico de la Ciudad de México desde hace más de 30 años, comenzaron a vender calzones, pantaletas y tangas de encajes y algodón, así como brassieres de todos los tipos en colores rojos y amarillos desde antes de navidad.

    Pocos días antes de la entrada del año nuevo, las esperanzas de la gente para encontrar un amor bonito habían acabado con la mercancía; los rojos son los que se llevan más, señaló con una sonrisa al mencionar que a pocos días ya “todo el mundo llevó su calzón rojo”, los amarillos también se venden mucho, pero al parecer la gente prefiere llenar de amor su vida, dijo.

    En los mercados, donde las mujeres venden hierbas para la abundancia y el desamor durante todo el año, por estos días ofrecen también 12 velas de colores, una para encender el primer día de cada mes del año, aunque también hay quienes entregan una a cada familiar y escriben sobre ella sus más grandes deseos para al despedir el año viejo se llene de luz el nuevo y se cumplan todas las peticiones.

    También venden estrellas de David con alpiste y semillas para colgar en la puerta de la casa, aunque también sirven las sábilas con listones rojos amarrados en las puntas para evitar la mala suerte y el mal de ojo, aunque los borregos de la abundancia no se quedan atrás.

    Ahui Robles, los vende en el Pasaje Yucatán, en el centro histórico de la Ciudad de México, mientras presurosamente hace rollitos de billetes de juguete y elige las semillas que meterá en un costalito amarillo o rojo comenta que los borregos tienen que ser regalados “si no no funcionan, alguien que te aprecie te lo tiene que regalar para que te vaya bien todo el año”.

    Se colocan también atrás de la puerta y él los prepara con semillas de girasol, lentejas y frijoles rojos, que son para el amor, la salud, el dinero y la protección para la familia, el billete es para la estabilidad económica y el borrego que trae la abundancia, “yo llevo ocho años vendiendo borregos, pero ahorita como que pegó más, hace unos cuatro o cinco años se volvió más supersticiosa la gente y los llevan más”.

    Las horas del último día del año parecen correr más rápido y en las casas los preparativos para la noche se van haciendo con mucha prisa pero también con fé, con la limpieza las personas sacan también la ropa que ya no utilizan pero también sus maletas.

    También buscan apresuradas sus pasaportes para estar listos y salir volados a la calle al momento del cambio de año con la idea de que de esta manera habrá viajes en el año que recién comienza, tarea que se complica ya que además hay que dejarse la vida entre decidir si comer las 12 uvas, o salir corriendo con maletas en mano.

    Quienes fueron previsores compraron las uvas con antelación, ya que el mero día un sólo kilo puede llegar a costar hasta 100 pesos, si la familia es grande, muchos comienzan a evaluar la pertinencia de las uvas e incluso las cambian por pasitas, que son más baratas y alcanzan para todos, porque siempre hay algún colado en la cena, y como buenos mexicanos “habrá que echarle más agua a los frijoles”.

    Las lentejas no pueden faltar, se cree que traen abundancia y buena fortuna, hay quienes se toman el tiempo de cocinarlas y ofrecerlas en la cena, pero otros tantos las entregan a la mera hora y como todo el mundo quiere buena suerte se las tragan crudas, labor que también se complica porque la mayoría no logra atinar a comerse las uvas, las lentejas y además hacer sonar durante las campanadas 12 monedas para que haya dinero todo el año.

    La limpieza a fondo no es exclusiva de la casa y en los mercados tradicionales venden hierbas para hacerse “baños de año nuevo”, que son sendos atados con ramas de pirul, rosas blancas y rojas, romero, albahacar y otras imposibles de identificar pero que seguro tienen alguna importante función, así que a media tarde los hervores de los romeritos se mezclan sin miramientos con los de esas hierbas.

    Estas hierbas, se preparan en un cocimiento para luego después de un profuso regaderazo vertir el líquido mágico desde la cabeza hasta los pies, poniendo muchísima atención en las cosas que se quieren limpiar del año viejo, para entrar muy limpio al año nuevo, ni los animales se salvan y en las familias más fervorosas de las tradiciones para Año Nuevo también los perros y los gatos deben someterse al menos a un baño sencillo.

    Otros tantos, escriben en pequeños papeles lo que no les gustó del año viejo y también lo que desean para el año nuevo y en pleno rictus ceremonial los colocan en una cacerola de barro y le prenden fuego para que así este se lleve todas las peticiones hasta el cielo.

    El último día del año viejo comienza a ver sus últimos rayos de sol, las horas y las carreras de la mañana van dando paso a los minutos para la entrada de una nueva etapa en el calendario gregoriano, las lentejas, semillas y baños de hierbas ya llenaron de esperanzas a las personas, los calzones amarillos y rojos sostienen los deseos más íntimos de las personas, que de nueva cuenta prometen hacerlo todo mejor el año que viene.

    INFOMX/NTX/MCC/GZP/PONCHE

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