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updated 11:51 AM CDT, May 19, 2019
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Con rostros adormilados y una hora menos de sueño comienzan su día en el Metro

  • Escrito por Adolfo Sánchez Venegas
  • Publicado en Reportaje

México.- Empieza a clarear en la Ciudad de México y miles de personas con rostros amodorrados se dan cita, como todos los días, en las diferentes estaciones del Metro.

No es un día normal. Apenas los relojes biológicos se empiezan a acostumbrar al horario de verano que inició el domingo pasado y que parece traer de cabeza a los capitalinos.

Luz María Fernández González jala virtualmente a su hija María Antonieta, de 10 años, que va a la escuela primaria Fray Pedro de Gante, ubicada en el Centro Histórico. 

Ellas se encuentran en la estación Tasqueña, y son ya las 7:40 horas. La madre no para de mirar su reloj. Apenas si llevan el tiempo para llegar a su lugar de destino.

"Este horario nos causa problemas. En lo que nos acostumbramos siempre salimos de casa y Toña casi ni desayuna".

Afuera de la estación del Metro General Anaya, el olor a tamal y atole, a pan recién horneado de la "La Esperanza", así como a café y tacos de guisado es penetrante.

Un pedigüeño, Juan, el mismo que a pesar de ser joven vive de limosnas desde hace varios años, llegó temprano a su lugar de costumbre. También luce cansado.

"No patrón, la gente pasa corriendo y me ignora. Algunos se detienen y me dejan algunas monedas de un peso".

Adentro del Metro, los cuerpos se empiezan a apretar a la espera del paso del tren para subir rápido a los vagones en la búsqueda de algún lugar para sentarse.

Hoy no riñen. Están todavía amodorrados. Las mujeres no tanto como para no sacar de sus bolsos sus maquillajes en este transporte, que pudiera considerarse el salón de belleza más grande del mundo.

Gabriela Santibañez, oriunda de Xochimilco, deja su casa con las camas tendidas, los platos del desayuno de sus hijos limpios, la ropa sucia en el bote y su casa escombrada, pero nunca le da tiempo de maquillarse.

"Voy al Metro Hidalgo para tomar el Metrobús e ir a mi trabajo en una tienda departamental. Es importante la presentación. Afuera de la estación me compro un café caliente para ir tomando en el camino".

El Metro se comienza a llenar. En la estación Xola se empiezan a empujar. Se quieren subir a como de lugar. Apenas hay espacio.

Unos de traje, otros de mezclilla, unos más con ropa deportiva o escolar. Aquí todos se mezclan, todas las clases sociales, es una Torre de Babel.

Aurelio González, electricista, dijo que el Metro es eficiente y me lleva rápido a mi trabajo, a menos que se atrase o falle, entonces es el acabose...".

No falta quien aprovecha el tiempo para oír música en su aparato telefónico, incluso tararean algunas canciones. Otros aprovechan el trayecto para mandar mensajes a través de su WhatsApp. Unos más leen el periódico o un libro a pesar de que están a punto de caerse por el enfrenón del tren.

Los primeros vendedores ambulantes aparecen. Ofrecen todo tipo de artículos, desde cables para teléfono celular, aparatos para asegurar información, seguros, hilos de coser, chicles y chocolates.

Hay quienes hacen un performance de payasos, recobran poesías o cantan alguna canción.

Nicolás García López, vendedor de cables de teléfono celular, mencionó que a pesar de estarse escondiendo de los policías me las ingenio para poder vender.

Unos parecen que van hablando solos, ensimismados en sus pensamientos mueven los labios en un soliloquio.

La gente se apresura en la estación Pino Suárez que conecta con la línea "rosa" que corre de Observatorio a Pantitlán. Otros se bajan en la estación del Metro Chapultepec para tomar un pesero que los lleve a su trabajo.

Óscar Galindo y Rafael Ponce, estudiantes de Arquitectura de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) piden que se construyan más líneas del Metro porque es un transporte rápido y no contamina.

En la estación Hidalgo esperan el Metro que los lleva hasta Ciudad Universitaria.

El día empieza a clarear y cada persona realiza sus actividades cotidianas, pero ahora con una hora más de desventaja y una o dos horas de sueño encima.

¡Maldito horario de verano!, exclamó Claudia Hoffman.

  

INFOMX/NTX/ASV/HHM
Modificado por última vez enMiércoles, 10 Abril 2019 15:04

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