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Sábado, 17 de agosto de 2019 | Año XIX | No: 6836 | CEO: Francisco J. Siller | Dirección General: Rocio Castellanos Rodríguez

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updated 4:07 AM CDT, Aug 17, 2019
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¡YA BASTA!

Magistrado Élfego Bautista Pardo

Elfego Bautista PardoEn los últimos días, la atención de los habitantes de la entidad Ciudad de México,
quizá del país entero, estuvo centrada en Norberto Ronquillo Hernández (QEPD),
el joven estudiante secuestrado la semana pasada al salir de su universidad,
ubicada al sur de esta metrópoli, y cuyo cuerpo, lastimosamente, fue encontrado
sin vida al principio de esta semana.

Suceso que es triste y alarmante no sólo para su familia, sino también para miles
de ciudadanos que sentimos la tragedia del prójimo y, además, pensamos: “pude
ser yo”, “pudo ser un pariente”, “un amigo”, y es que la percepción de inseguridad,
el aumento de la delincuencia y la violencia son temas ya endémicos en el país.

Las causas tal vez son añejas, identificadas con equivocadas políticas públicas de
seguridad, recrudecidas por la falta de educación, la carencia de oportunidades,
salarios bajos, la desintegración de la familia y el desgajamiento de los valores
sociales. No podemos cambiarlas hoy, son parte del pasado, y trabajar para
educar a las personas y crearles oportunidades de vida que las aleje de la
delincuencia, requiere tiempo y, sin duda, dará resultados, pero a muy largo plazo.

Hoy debemos buscar soluciones concretas, acciones de gobierno contundentes,
apoyadas en un cambio de actitud cívica ante la delincuencia. ¡Ya basta!, a todos
nos corresponde trabajar en ello.

El Poder Legislativo debe efectuar las reformas de leyes necesarias para
terminar con la conocida puerta giratoria, mejorar el sistema penal acusatorio a fin
de asegurarnos de que quienes delincan reciban las penas que les convenzan de
lo conveniente de no violar la ley y no reincidir en el delito.

Es necesario porque al día de hoy hay muchos mecanismos jurídicos para que las
personas que cometan delitos, aunque sean detenidas en flagrancia, reciban
beneficios que les permitan de inmediato regresar a su vida “normal”, sus
actividades al margen de la ley. En concreto el llamado “nuevo sistema” (penal
acusatorio) debe ser mejorado, o cambiarlo si aun así no funciona.

Por su parte, el Poder Ejecutivo debe recurrir a todos los elementos con que
cuenta para mejorar las condiciones de las autoridades investigadoras, de las
policías de seguridad pública urbana, de las propias fuerzas armadas y de la
guardia nacional. Implica capacitación constante, mejorías en sus condiciones
laborales y empleo, defensa de sus derechos y reivindicación de su imagen ante la
sociedad.

Sobre todo, permitiéndoles el libre ejercicio de la potestad estatal que representan,
actuar conforme a las circunstancias que enfrenten, sin miedo a represalias por
hacer su trabajo, por cuidar de la sociedad, aunque constreñidos, desde luego, al
respeto irrestricto a los derechos humanos.

En el Poder Judicial debemos aprender a ponderar los derechos humanos de las
víctimas, de la sociedad y de los infractores, no se trata de tener prejuicios contra
las personas imputadas de probable comisión de un delito, ni de olvidar que
además de dirimir controversias entre particulares, debemos velar por la
prevalencia del Estado de Derecho, la paz y el orden social, respetando en todo
momento el marco jurídico vigente.

Lo más relevante para éxito de esta empresa es el compromiso social, que todos
participemos. Tenemos identificados puntos donde se realizan actividades ilícitas
e incluso a personas que viven de realizarlas, no debemos solaparlas, sino
denunciarlas (con toda discreción) ante las autoridades competentes; de otra
manera no acabaremos con el crudo clima de inseguridad.

Los ciudadanos no podemos sólo quejarnos, también debemos actuar no como
vengadores ni haciendo justicia por nuestra cuenta, pues tenemos en nuestras
manos la valiosa herramienta de la denuncia, a fin de que el delito sea perseguido
y sancionado con eficacia, que quienes violen la ley reciban la pena merecida y
podamos recobrar el sentimiento de fuerza y seguridad precisas para realizar sin
miedo nuestra vida diaria, lo que es derecho humano.
Así es el Derecho.

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