Lunes, 17 de febrero de 2020 | Año XIX | No: 7019 | CEO: Francisco J. Siller | Dirección General: Rocio Castellanos Rodríguez

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Los títeres en México a través de Pablo Cueto

Por Frida Betanzos

cueto 1México.- Pablo Cueto representa la tercera generación de una familia de titiriteros que empezó con sus abuelos Germán y Lola Cueto, y continuó con su madre Mireya Cueto. Lleva más de 30 años ejerciendo esta profesión y más de 15 años involucrado en el teatro en miniatura. Es fundador de “Teatro Tinglado” con quien ha participado en numerosos festivales nacionales e internacionales en 15 países diferentes con montajes de títeres. Desde 1987 ha colaborado en proyectos con orquestas y con directores, tales como Benjamín Juárez, Eduardo Mata, Enrique Diemecke, José Arián, Carlos Miguel Prieto, entre otros. De 2013 a 2015 fue becario del FONCA, en la categoría de creadores escénicos con Trayectoria en títeres, y Director del Festival Nacional de Teatro en Miniatura.

Este artista, por su trayectoria y la de su familia dentro del mundo de los títeres, conoce en abundancia la historia a la que el teatro con títeres se ha enfrentado en México, la lucha del arte por mantenerse en pie, y la transformación que los títeres han experimentado a través de los años. Pablo Cueto, en entrevista, remarca que los títeres han sido muy importantes como un medio pedagógico con un contenido social, que el arte es formativo y crea identidad, memoria e historia. No obstante, también menciona que por la política neoliberal, que va en contra de todo lo anterior, han disminuido los apoyos al arte y es más difícil el trabajo artístico.

Nos reunimos en su teatro, su lugar de trabajo, ubicado cerca del centro de Coyoacán, el espacio era pequeño pero cálido, ya que, generalmente el teatro con títeres no es para audiencias muy grandes. Ocupado en los preparativos de su próximo viaje a Cuba para presentar su función de La repugnante historia de Clotario Demoniax; el lugar estaba lleno de valijas, títeres hechos de papel maché, pinturas y demás utilería que no había espacio para sentarse en algún lugar así que, decidimos que era mejor opción hablar afuera en unas pequeñas mesas. Estaba lloviendo y el clima era frío sin embargo, tuvimos una plática abundante de cerca de dos horas.

-Desde la época de Germán y Lola Cueto ¿Cómo han evolucionado los títeres en México y cómo  han influido los avances tecnológico a esos cambios?

-A principios de los años treinta, en la época de mis abuelos,  los títeres sólo eran el teatro guiñol y las marionetas, pero estas últimas eran  muy complicadas de manejar, había que ser un virtuoso para dominarlas, por lo que destaca el teatro guiñol que es una técnica muy sencilla. De hecho, a los titiriteros no se les llamaba de esta forma, sino guiñoleros porque sólo se ocupaba aquella técnica.

Las técnicas van cambiando, por ejemplo, en Europa, en algún momento surgió la tendencia de eliminar la palabra en el teatro debido a la diversidad de idiomas. Por tanto, comienza una investigación de nuevos materiales, como el hule espuma o el unicel, que permiten dar flexibilidad para lograr ciertos gestos, de tal manera que se elimina la palabra y toma importancia la gestualidad de los títeres, y así, empiezan a adoptarse distintas técnicas, como las orientales con el teatro de sombras, u otras muy elaboradas, como el Bunraku, que es un títere que se maneja entre varias personas y es muy expresivo. 

Por otro lado, los latinoamericanos no necesitamos eliminar la palabra, pero sí incorporamos la exploración de la gestualidad para enriquecer la parte hablada.

La tecnología sí ha modificado de alguna manera el teatro con títeres, pero yo trabajo a la antigüita, no uso elementos tecnológicos para las presentaciones, pero sí uso internet para la investigación previa, como los trabajos que hice recientemente sobre la muerte de Federico García Lorca, mucha información y libros los bajé de internet. Otros titiriteros sí usan estos recursos, se apoyan con videos u otros elementos. 

-¿Cómo ha sido el trabajo del titiritero desde la época de sus abuelos a la actualidad?

-El trabajo que hacían mis abuelos era  ir de primaria en primaria, pero ya estaba todo concertado, ellos sólo llegaban a dar la función y recibían su sueldo quincenal que les otorgaba Bellas Artes, porque tenían plazas. En esa época la mayoría de los artistas pertenecían a apoyos gubernamentales para trabajar, por ejemplo, la Secretaría de Salubridad y Asistencia tenía su grupo de teatro guiñol y Bellas Artes tenía varios grupos más.

También, en esas épocas los artistas tenían más relación entre ellos, de hecho, el teatro guiñol proviene de un movimiento de artistas plásticos, mi abuela era grabadora y mi abuelo era escultor y pintor pero, se aventaron a hacer teatro, y entre su grupo de amigos artistas muchos eran reconocidos, como Fermín Revueltas, Silvestre Revueltas, quien compuso una pieza para ellos, Leopoldo Méndez, Gachita Amador, que estuvo casada con Siqueiros, Angelina Beloff, quien fue primera esposa de Diego Rivera, entre otros. 

Ésto ya no existe y trabajar así, ahora es muy difícil, la cosa ha cambiado, y yo creo que el Estado tiene una obligación con el desarrollo artístico. Paulatinamente se han ido retirando los apoyos hacia las actividades artísticas, con esta política neoliberal ha sido más difícil sostener el trabajo artístico dentro de las escuelas y la sociedad. Ahora, surge una nueva etapa de teatros independientes, hay una renovación  y los mismos grupos de teatro se auto producen,  venden sus espectáculos y ellos mismos se transportan, arman y desarman.

Existen apoyos, como las becas del FONCA, yo he tenido algunas pero no son suficientes, y el trabajo que hay es muy poco realmente. Yo pienso que antes de quejarse y echarle la culpa al gobierno, uno mismo debe tener el compromiso de manifestar nuestra cultura, nuestra historia, que es importante. A estas alturas de mi vida, yo no hago trabajos que yo no quiero hacer, si me dicen “hazte una obra para decirle a los niños que se laven los dientes” por ejemplo, yo no lo hago, yo tengo mis propios temas y yo veo lo manera de montarlos y promoverlos, no trabajo por encargo a diferencia de otros artistas que sí.

-¿Qué opina del apoyo gubernamental respecto al arte?

-Yo creo que el Estado tiene una obligación en cuanto a la educación y el desarrollo de la cultura y el arte, porque éstas crean identidad, crean memoria y la historia de lo que somos, y  para mí, esto es muy importante. La política neoliberal dice “olvídense del pasado, de donde vienen, quienes son, lo que viene es el futuro y el éxito”, pero eso no sucede así, esta política sólo intenta crear una maquinaria productiva, donde una parte de la población explota y esclaviza a la otra.

Si el público conociera más a los títeres los apreciaría, pero no los conoce, porque no tenemos el alcance necesario para difundir nuestro trabajo y, por otro lado, el Estado no valora el arte como antes, cuando debería valorarlo más, incluyendo al gobierno actual. Ahora que entró López Obrador, es muy diferente, para mi, del régimen anterior, porque poco a poco se  abren posibilidades para ciertos cambios. Aún no veo un cambio en el ramo del arte pero lo siento venir.

cueto 2Hay todavía una vieja tradición en México que a los artistas se les paga cuatro o cinco meses después de que hacen el trabajo. Tenemos que empezar a exigir pero no en términos de enojarnos o pelearnos, sino, ir con nuestro abogado y revisar el contrato para que se cumplan los pagos en tiempo y forma; u organizarnos para tener un frente común en contra de esas políticas; porque  creo yo, que en este gobierno a pesar de todo, hay mayor apertura y nos sentimos con más derecho de reclamar. Hay que hacerles saber de la importancia de nuestro trabajo.

El arte es formativo, es una posibilidad de trabajar en colectivo, y finalmente el arte es nuestra identidad. A mi me reconocen porque hago títeres, o a un músico lo reconocen porque compone música, como el caso de Silvestre Revueltas, lo oyes y piensas “oigo a México”, o ves una pintura de Toledo y dices “sí, me refleja la cultura mexicana”, y así nos identifican en el mundo, porque existe un Toledo, un Tamayo, un Revuletas, un Rivera, etcétera. No todos somos los grandes artistas que estos fueron pero, reproducimos una parte de esa identidad.

-¿A qué problemáticas se han enfrentado los titiriteros actualmente ?

-Originalmente la intención era que los títeres fueran para niños, sin embargo, terminamos haciendo títeres para adultos. En la actualidad, ya no impresionas a los chavos  con un títere, porque ahora, con sus celulares y la tecnología, parece que lo han visto todo y han perdido la capacidad de sorprenderse, en cambio, antes, había una sorpresa real al ver cómo se movía un títere.  

Yo trabajo mucho para adultos, porque los adultos hemos desarrollado una nostalgia hacia el pasado, no porque las cosas fueran mejores, sino que es una nostalgia de nuestras vivencias. En mi caso, viajar en tren me da nostalgia porque me recuerda mi niñez, recuerdo cuando viajamos con mi papá en el último tren de vapor que había en México, que viajaba de San Lázaro a Cuautla; ahora quiero viajar en tren, no porque antes eran mejores, al contrario, eran lentísimos, pero lo tengo en mi memoria. Entonces, los títeres para los adultos significan ésto, la nostalgia y la memoria, aunque nunca hayan visto títeres pero  creen que antes los niños lo hacían. Por lo tanto, tratamos más temas de adultos, nosotros ya no trabajamos para los niños.

- ¿Qué tipo de temas abordan en sus obras? ¿Han permanecido o se han modificado con el tiempo?

-El teatro guiñol desde sus inicios fue un tipo de teatro contestatario, los titiriteros y los artistas en general, cuestionamos a la autoridad de una u otra manera, pero hacerlo con arte es difícil, el artista debe buscar la forma creativa de cuestionar el orden social y político. El trabajo de mi abuela tuvo un fuerte contenido social, los artistas de esa época eran abiertamente socialistas o inclinados hacia el partido comunista. Germán List Arzubide, un amigo de mis abuelos, escribía teatro para niños con guiñol con un contenido muy social, por ejemplo, en alguna de sus obras defendía las ocho horas de trabajo, y esto se lo mostraba a los niños para que a su  vez, ellos les llevaran el mensaje a sus padres.

Mi mamá tendía más al contenido literario, claro, el contenido social estaba implícito en las obras que escogía, pero las técnicas iban cambiando y el teatro guiñol iba perdiendo su importancia. Éste se había utilizado mucho tiempo como un medio pedagógico de mensajes sociales, no obstante, se fue dejando atrás para comenzar con una etapa más artística y literaria, que fue lo que sofocó más mi mamá. Ella estudió historia, por tanto tenía el hábito de investigar mucho, si iba a montar una obra, de la cultura islámica por ejemplo, los vestuarios,  los títeres y las escenografías las elaboraba conforme  a su investigación. Yo heredé esa parte de ella, de informarme bien sobre los temas que voy a presentar.

Muchos artistas siguen manteniendo esa convicción social, aunque hay otros pocos que dicen “el arte por el arte”. Existe una discusión permanente sobre qué tan válido es hacer teatro politizado y de contenido social, o hacer obras sólo para divertir a la gente. Hay un arte que se puede definir como frívolo y otro que es más crítico. Yo, por una tradición familiar, me voy a los ámbitos sociales y políticos, manejo temas como la migración, que siempre ha sido un tema que me ha inquietado;  la importancia del arte en la educación o de presos políticos. De hecho, de este último tema, tengo un proyecto relacionado con la historia de los hermanos Flores Magón y los actuales presos políticos de Eloxochitlán, Oaxaca, la región de donde era Ricardo Flores Magón. 

-Finalmente, ¿qué piensas del legado que ha dejado tu familia en el mundo de los títeres? y ¿cuál es el camino que tomará después de tu trabajo?

-Es importante lo que mi familia ha enseñado de generación en generación, aunque ninguno de mis hijos se haya dedicado a los títeres.Tengo cuatro y sólo Mariana, la mayor, lo hizo por un tiempo y ahora, ya no vive en México. El legado de mi mamá fue igual de importante, ella era muy carismática e inquietaba a la gente para que estudiara. Creo que yo tengo la misma iniciativa y filosofía de ella, de atreverse a hacer las cosas, de ser audaz, que no aceptes que te digan que algo no se puede porque tienes que  buscar la manera de lograrlo. Cada uno tenemos un camino en la vida y tenemos que descubrirlo, no tenemos que perder el tiempo esperando. 

Yo siento un gran cariño por mi profesión, fue una gran oportunidad en mi vida y agradezco todo lo que me ha dejado.Tengo un gran culto al significado que tiene México en mi vida, como cultura, como país. Me afecta que dos de mis hijos vivan en Estados Unidos, y tal vez ya no vuelvan, me pregunto qué fue lo que no les comunique de lo que nosotros somos, ¿qué chingados les atrae de allá?, yo no lo entiendo, tal vez la sociedad los jaló para otros lados. Yo viví el arte a través de de mi mamá,  todos los amigos de mi mamá eran artistas, por tanto, mi vida se desarrolló en torno a la política y el arte; y ahora trato de comunicar más a los jóvenes acerca de mi trabajo.

Siempre habrá grandes artistas y alguien más tomará este legado.

 

Modificado por última vez enDomingo, 19 Enero 2020 00:52

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