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Archivo General Agrario, memoria de la lucha por la tierra en México

* A diario cientos de personas solicitan copias certificadas que ayudan a regularizar su situación patrimonial

Por Juan Carlos Castellanos C.

México, 20 Abr .- El Archivo General Agrario está constituido por 31 mil núcleos agrarios que poseen 103.5 millones de hectáreas que representan más de la mitad de la superficie total del país, por eso expide copias certificadas de expedientes, planos y documentos que la gente solicita a diario para aclarar su situación patrimonial.

Repartido por sus dimensiones en tres edificios de esta ciudad, resguarda una colección de documentos históricos que van de los siglos XVI al XX, vinculados con la lucha agraria y la tenencia de la tierra, informó en entrevista la historiadora Regina Tapia Chávez, directora del registro.

Al mismo tiempo tiene bajo su custodia 54 grupos documentales, entre los que destacan las acciones agrarias más importantes: Dotación, Restitución, Ampliación, Expropiación y otras, apoyadas en más de 350 mil planos de las acciones agrarias que igualmente son consultadas por diversas personas provenientes de toda la geografía nacional.

Con 45 mil metros lineales de documentos que evidencian y justifican el arraigo de la sociedad mexicana en la tierra, el monumental Archivo General Agrario (AGA) es el segundo más grande del país, tan sólo detrás del Archivo General de la Nación (AGN).

Cuenta con documentos de alto valor histórico, como el Expediente sobre Apaxco, Estado de México (1713), Códice de Tipo Techealoyan, que significa una de las joyas del AGA. Es especial porque tiene una estética prehispánica sobre fibra de maguey, no en papel amate.

“Como ese, contamos con otros legajos de la época colonial, como Títulos Primordiales, documentos que fueron generados por las autoridades de la Corona”, explicó Tapia Chávez, quien tomó la dirección del AGA en enero pasado, aunque anteriormente fue subdirectora.

El AGA tiene importancia histórica, porque el tema de la tierra en México es cotidiano, porque se usa incluso para fines judiciales con regular frecuencia, y porque es consultado diariamente por cerca de 100 personas entre ejidatarios, comuneros y sus representantes legales.

“Siempre que hablamos de una obra pública como la construcción de una carretera, o un puente, o la instalación de un ducto de Pemex, o cualquier otra, invariablemente termina afectada la propiedad social. Por eso, nuestra Sala de Consulta siempre está llena”, aseguró la funcionaria.

Lo mismo pasa con su Sistema de Control de Gestión, que permanentemente está lleno de solicitudes de copias certificadas para conocer la situación de determinada propiedad y proceder en consecuencia. “Para su conservación, está en marcha un proceso de digitalización”, dijo.

Mirando hacia atrás, el AGA despierta mucho interés, porque es común decir que los conquistadores españoles llegaron a despojar de su tierra a los nativos de este país. “Esa es una idea vaga, porque en el imaginario cultural de los mexicanos no figuraba el tema de la posesión de la tierra, como en España”.

Se podía tener una porción de tierra, pero la dominación política se basaba en el número de súbditos y tributarios, de tal forma que un señor podía tener núcleos sociales a su servicio en diferentes puntos de la geografía nacional, pero no significaba que esas tierras fueran suyas.

“Los españoles, en cambio, llegaron con el concepto de la delimitación territorial, y ahí inició una dinámica en la que los indígenas comprendieron muy pronto que la tierra era el motivo de la disputa. Si ellos tenían que mantener presencia frente a los nuevos jefes políticos, era por la vía de la tierra”.

De acuerdo con Tapia Chávez, en ese momento se comienzan a solicitar Títulos Primordiales de Tierra a la Corona española, en un juego político muy sofisticado por parte de las poblaciones originarias de México, para entrar en la misma lógica de posesión territorial que el conquistador.

“Ahí nació el archivo agrario que nos cuenta la historia que anida en las comunidades indígenas y rurales del país, quienes conservaron y han resguardado todos esos papeles desde los siglos XVI, XVII y XVIII; el mexicano no es dado a guardar papeles, pero en materia agraria, sí”.

Sin embargo, después de la Reforma Liberal que promovía un modelo de ciudadano moderno, con representación política y otro tipo de idea del mundo, se promovió la propiedad privada; en ese camino, la propiedad histórica comunal que venía de la Conquista, se vio afectada.

“La historia oficial habla de la Reforma como un momento mágico, donde se le quita a la Iglesia una enorme cantidad de tierra… pero también se le quitó a las comunidades históricas indígenas, porque la Reforma promovía que cada quien fuera dueño de una pequeña propiedad”.

Lo anterior, sin contar la industrialización del país que apreciaba grandes extensiones de bosques madereros, y la producción de acero que demandaba ciertos elementos naturales como agua. Así, las comunidades por donde pasó la modernidad fueron despojadas de sus tierras.

¿El resultado? Un descontento que terminó con el estallido de la Revolución, de manera especial con el movimiento zapatista de profundo agrarismo, que de inmediato se apoderó de los ideales de la Revolución, que había iniciado en un tono más político en contra de Porfirio Díaz.

Emiliano Zapata proclamó el Plan de Ayala en 1911 y desde entonces la lucha agraria no se ha detenido, porque el reclamo de tierras era tan monumental como hoy lo es el Archivo General Agrario; en 1915 se promovieron muchas maneras de pensar en torno a cómo se podía instrumentar el reparto de tierras.

En los años 20, cuando se comienza a pacificar el país, los presidentes Álvaro Obregón y Plutarco Elías Calles, y durante el Maximato, los gobiernos dieron sentido legal a lo que ya Zapata y otros jefes revolucionarios habían practicado desde varios años antes, explicó la entrevistada.

A partir de esa década a la fecha cada resolución presidencial fue debidamente firmada por el jefe del Ejecutivo como única forma de acceder a las tierras de propiedad social. Actualmente, todos los documentos de ese tipo están resguardados en la sección Archivo Histórico del AGA.

El AGA es una dependencia de la Dirección General de Registro y Control Documental en el Registro Agrario Nacional (RAN), cuyas funciones son la guarda, custodia, control, conservación y administración de los documentos que dieron origen a la propiedad social en México, sintetizó Regina Tapia.

/JCC/ACJ
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