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Alameda Central, espacio ideal para paseos, conciertos y reuniones

* Neptuno y las Ninfas conviven con el Mercurio Volador, Benito Juárez y Ludwig van Beethoven en el parque público más antiguo de México

Por Juan Carlos Castellanos C.

México, 30 Mar .- El sol de mediodía cala en la Alameda Central, pero eso no es obstáculo para que Rodrigo Hidalgo, investigador y guía de recorridos arquitectónicos urbanos, lleve de la mano a un grupo de personas por ese espacio centenario.

Apenas con una playera blanca, ligera y fresca, el joven cronista ilustra a sus seguidores, quienes con ojos curiosos atienden cada nombre, cada fecha que tiene algo que ver con la Alameda Central, pequeño oasis y pulmón verde de esta megalópolis.

“Los ciudadanos no estamos acostumbrados a conocer la historia de los espacios públicos que nos pertenecen a todos. ¿Quién no ha caminado por la Alameda? ¿Quién no se ha sentado en alguna de sus bancas, o refugiado a la sombra de uno de sus árboles?”.

Todos la conocemos superficialmente, pero pocos saben de su historia como Rodrigo. “Vemos monumentos, fuentes, vegetación pero no conocemos ni su historia ni su actualidad, corriente arquitectónica, autores y todo lo que la Alameda encierra”.

El también conductor del programa “La Ciudad de México en el tiempo”, del Canal 11 de televisión, dijo en entrevista que la Alameda fue el primer parque público que se fundó en México, en el año 1592 bajo el gobierno virreinal de Luis de Velasco.

A partir de esa fecha ha sido el punto de encuentro en la ciudad, espacio para reuniones, conciertos y paseo dominical. “Está decorado con varias fuentes, algunas de ellas puestas ahí a mediados del siglo XIX y que todavía están en perfecto estado y funcionando”.

Es un paseo, dijo, rodeado de algunos de los conventos más importantes de la capital del país, que en su momento fueron de gran importancia, como el de Corpus Christi, el de San Diego, y el de los Juaninos que ahora está convertido en la Iglesia de San Juan de Dios.

Además de eso, la Alameda Central tiene como diadema numerosos museos, como el de la Estampa, el de Memoria y Tolerancia, el Franz Mayer, el Nacional de Arte y el recinto más importante para el arte y la cultura en México, el Palacio de Bellas Artes.

Recientemente se ha convertido en el corazón de un distrito financiero, con oficinas, corporativos y por ser un punto turístico por excelencia, tiene en su derredor un sinnúmero de hoteles nuevos y de antaño, de moderno lujo y de modesta tradición.

“La Alameda Central también es el gran punto de la pluralidad, pues entre sus fuentes, andadores y glorietas se puede observar diversidad de todo tipo”, añadió Hidalgo.

Respecto a los monumentos, anotó que el más conocido es el Hemiciclo a Juárez, que fue levantado en 1910 donde estuvo el Kiosco Morisco que ese año fue trasladado a la alameda de Santa María la Rivera. “Lo realizó Guillermo Heredia a través de un concurso de arquitectura”.

También en la Alameda está el monumento al músico alemán Ludwig van Beethoven, donado por Alemania en 1921. Hay varias fuentes realizadas en serie en Francia, entre ellas la de Neptuno y los Tritones, y la Torre de agua, llamada también de Las Américas.

Ahí mismo está la fuente de Venus y la dedicada a Las Ninfas, así como el monumento del Mercurio Volador y otros más, de acuerdo con el guía, quien también guía por Coyoacán, y en espacios donde empresas públicas o privadas lo requieren.

Explicó que la Ciudad es mucho más que Paseo de la Reforma y el Zócalo capitalino, y que cada barrio, colonia y alcaldía tienen su propia historia y mucho qué mostrar a los vecinos y visitantes.

 

/JCC/ACJ
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