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Ainhoa Artet, pasión por la voz

*Gerardo Kleinburg compartió una charla con la soprano española en la sesión de “Hablemos de ópera”

Por Ángela Anzo

México, 16 de mayo .— El público pudo conocer la historia, vida y trayectoria de Ainhoa Arteta (Tolosa, Guipúzcoa, 1964), actriz y soprano de talla internacional quien conversó con el escritor y crítico mexicano Gerardo Kleinburg, como parte de su programa “Hablemos de ópera”.

      En la sesión de este sábado transmitida a través de redes sociales, la cantante reconocida con la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes de España, habló sobre la ópera y compartió el significado de poder cantar, actividad que descubrió a muy corta edad y misma que le ha acompañado durante toda su vida.

      “Me descubrí cantando a los seis años, lo hago desde que tengo uso de razón; iba en el coche con mi padre e iba cantando. Yo creo que el único instrumento vivo que existe es la voz y lo tenemos en el cuerpo... todos deberíamos de cantar”.

      Refirió que existen estudios donde se demuestra el gran poder de esta actividad, básicamente por la vibración del sonido en nuestro cuerpo y en el cerebro, lo que produce endorfinas y otros neurotransmisores que incluso pueden tener poderes curativos.

      Al hablar sobre lo que para ella significa componer melodías con su voz, expresó: “Cantar es algo que te pide el cuerpo... sale desde adentro, es como una expresión del alma; yo siempre digo que cantar es tan intenso porque es algo imperecedero”.

 

Una vocación

“Uno se descubre cantante y luego no puede dejar de hacerlo. Yo no cantaba por emocionar a alguien, lo hacía porque me emocionaba; creo que el principio y la parte más importante en esta historia es que la emoción sea la tuya”.

      Resaltó que cuando los cantantes sienten alegría, pena o tristeza, lo metabolizan cantando, algo que ella hace y le ayuda a lidiar con las situaciones cotidianas, por ejemplo: la situación actual que estamos viviendo en estos momentos a causa de la pandemia.

      “Cuando llegas a tener posesión y dominio del instrumento, eres tú el que está gozando en esta historia y verdaderamente te envenenas... no quieres dejar de sentir esto en tu vida”.

      No obstante, la cantante explicó que aunque se nazca con este don o capacidad, es necesario trabajar diariamente para educar la voz, ejercitar los músculos y conquistar la técnica y el dominio de tu instrumento, para así poder interpretar las obras tan complejas del repertorio operístico.

      “Somos deportistas de la voz, cuando te dedicas profesionalmente a esto verdaderamente tienes que cuidar y tratar a tu voz como si fuera una actividad deportiva, porque son músculos y tienes que calentarlos bien, pues no sucede de forma milagrosa... es trabajo diario, continuo y constante”.

      Así en conjunto, técnica y emoción resultan ser un fenómeno escénico que se basa en el equilibrio, la fuerza y contundencia, algo que se proyecta frente al público y te permite encarar los principales roles, por ejemplo: Romeo y Julieta, de Charles Gounod.

      “Si tú te emocionas con lo que estás haciendo, el milagro que se produce en todo tu cuerpo para producir ese sonido se convierte en algo magistral... y eso se ve cuando estamos haciendo estas obras que interpretamos, es algo que no se puede comparar con nada”.

AA/MBS
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