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A Benjamín se le acabaron los tenis, pero no la fe en la Guadalupana

Por Luis Carlos Rodríguez González

México, 11 Dic .- Benjamín Andrade caminó a pie los 374 kilómetros que separan a su natal Pénjamo, Guanajuato, de la Ciudad de México. La suela de sus tenis no aguantó el trayecto y sus pies empezaron a ampollarse y llenarse de llagas. Está tirado en una casa de campaña en el atrio de la Basílica en espera de recuperar fuerza para regresar a su terruño, ahora por autobús.

“Quedé muy lastimado. Creo que los tenis eran piratas porque cuando venía por San Juan del Río se rompió la suela. Ya me curaron y me dieron un buen masaje con pomada y agua de rosas. Listo para regresar”, comentó el peregrino guanajuatense de 28 años.

“No es el único, son cientos o miles que llegan con los pies lastimados, destrozados por los largos trayectos de cientos de kilómetros, con ampollas, con heridas”, dijo a Notimex Elda Salvador, quien, junto a unas 50 mujeres voluntarias, este año dan masajes y primeros auxilios a los peregrinos.

“Masaje de Pies Gratis para Peregrino. Honramos el Caminar de tu Linaje”, dice una manta en la casa de campaña color rojo, improvisada como pequeño hospital y SPA de pies, en el atrio de la Basílica, donde las mujeres lavan las heridas con agua de rosas y oxigenada, y después dan masaje a los peregrinos que se acercan tímidos a preguntar si cobran o es gratis.

“Tenemos 10 años trayendo rosas a la Basílica de Guadalupe y se las regalamos a los peregrinos, pero este año quisimos ayudar de otra manera con masajes y curación para los pies lastimados de quienes vienen caminando desde largas distancias, de cientos de kilómetros. Somos un grupo de terapeutas que hacemos terapia con rosas”.

La terapeuta Elda Salvador resaltó que “atendemos personas que básicamente vienen muy cansadas, adoloridas de sus pies, de sus piernas, de sus rodillas, con ampollas, heridas, con cortadas, con las uñas muy lastimadas o que ya se les están cayendo”.

Refirió que cuando los peregrinos vienen muy lastimados, con heridas fuertes por su caminar, los canalizan a servicios médicos de voluntarios o de la alcaldía Gustavo A. Madero.

A lado de este lugar, otras organizaciones civiles de paramédicos, médicos y terapeutas también atienden los malestares de los peregrinos. Lo mismo a quien le sube la presión, trae cortadas en los pies, desmayados, con temperatura o tiene altos niveles de azúcar.

“En un día como este atendemos unas tres mil personas, la mayoría por desvanecimientos, presión alta, dolores musculares, de cabeza, de gente que ha caminado 200 o 300 kilómetros y ya traen los músculos de las piernas atrofiados o con calambres”, indicó el paramédico, Jesús Romero, de la organización Guma P.C.

/LCR/JRD-MTG
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