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A 39 años del atentado contra Juan Pablo II

Por Ingrid Sánchez

Vaticano, 13 May .- Se cumplen 39 años del intento de asesinato del Papa, Juan Pablo II, por parte del turco Mehmet Alí Agca, quien inicialmente fue condenado a cadena perpetua por el crimen.

Agca, perteneciente a un grupo paramilitar turco de extrema derecha con ideología racista y xenófoba llamado Lobos Grises, ingresó a Italia meses antes del atentado, el cual se llevó a cabo el 13 de mayo de 1981 en el atrio de la Plaza de San Pedro, en el Vaticano.

Viajó y cambió de ruta en múltiples ocasiones para proteger sus huellas y finalmente entró en Roma el 10 de mayo del mismo año, unos días antes del atentado.

El plan establecido entre Agca y tres cómplices, dos búlgaros y un turco, consistía en llegar a la plaza desde temprano, esperar a que el Papa pasara por el lugar y disparar en su contra.

Luego de que Agca disparara, su compinche búlgaro haría estallar una bomba para causar caos y poder huir a la embajada de Bulgaria hasta que pasara la crisis.

Sin embargo, a pesar de que Agca cumplió su parte del plan, el búlgaro se aterrorizó y no hizo estallar la bomba, lo que redujo las posibilidades de huida de Agca.

Además, luego de disparar cuatro balas que se alojaron en el vientre, en la mano y en el brazo del Papa, algunas monjas y el servicio de seguridad del Vaticano, lo detuvieron y lo entregaron a las autoridades italianas.

La herida en el vientre del Papa causó que se desangrara y complicó su situación médica. Requirió de seis horas en el quirófano para una reconstrucción intestinal y una gran cantidad de transfusiones de sangre.

Aunque Juan Pablo II se libraría de las consecuencias del atentado, Agca no. Condenado a cadena perpetua, hizo declaraciones confusas ante la policía y complicó la investigación.

Sin embargo, aunque no se sabe quién fue el autor intelectual de la agresión, Agca llegó a declarar que consideraba al Papa como el máximo representante del occidente capitalista que tanto despreciaba.

Fue por ello, y por la situación política internacional, que las autoridades del Vaticano y de Italia llegaron a considerar que el atentado fue planeado por el gobierno soviético que en ese momento tenía mucha influencia en Europa oriental, de donde era originario Juan Pablo II.

A pesar de las múltiples investigaciones, las autoridades judiciales jamás encontraron pruebas que les permitieran incriminar al gobierno soviético.

Por su parte, el Pontífice decidió perdonar a Agca e incluso trabó relación con él y llegó a ser considerado por el turco como un hermano espiritual.

El Papa solicitó en dos ocasiones que Agca fuera perdonado, lo que se logró hasta el año 2000 cuando el presidente italiano Carlo Azeglio Ciampi, promovió su extradición a Turquía.

En su país de origen, Agca también era buscado y tenía abiertos procesos judiciales por el asesinato de un periodista de izquierda, y por el que finalmente fue condenado a más años en prisión.

Estuvo tras las rejas durante 29 años hasta 2010 cuando fue puesto en libertad.

A la fecha las autoridades civiles no resuelven completamente el misterio y las autoridades religiosas no han hecho más que rodear de misterio divino el atentado.

Algunos años después del ataque, el Papa hizo pública la tercera profecía de Fátima, que había sido un secreto por casi 100 años. De acuerdo con la versión pública de la profecía, el atentado habría sido descrito en 1917.

“El Santo Padre, antes de llegar allí, atravesó una gran ciudad, media en ruinas y medio trémulo, con andar vacilante, apesadumbrado de dolor y pena. Iba orando por las almas de los cadáveres que encontraba por el camino.

Llegando a la cima del monte, postrado, de rodillas a los pies de la cruz, fue muerto por un grupo de soldados que le disparaban varios tiros y flechas, y así mismo fueron muriendo unos tras otros los obispos, los sacerdotes, religiosos, religiosas y varias personas seglares”, dice la profecía.

Agca declaró en 2010 que quien estuvo en la planeación del asesinato del Papa sería el Cardenal Agostino Casaroli, quien fuera secretario de Estado del Vaticano entre 1979 y 1990. Sin embargo, no ha sido posible demostrar estas acusaciones.

 

I/IS/FJ
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